A muchos que rápidamente tachan programas como el de Carmen Lomana titulado LAS JOYAS DE LA CORONA como telebasura, les recomendaría leer el libro del gran filósofo Gustavo Bueno, “Telebasura y Democracia”. Abreviadamente, quiero destacar la distinción que hace Gustavo Bueno sobre Telebasura FABRICADA y Telebasura DESVELADA.
Telebasura fabricada es aquélla que tiene su origen en el mismo proceso de producción de los contenidos televisados. Es como si dijeramos hecha a propósito. A mí me vienen a la mente los programas ESCORIA que incluyen debates políticos tendenciosos y sectarios o series y películas, con “mensajes” subliminales partidistas, o buenistas, o tontiprogres. A éste tipo de televisión, yo la denominaría como Telebazofia.
Telebasura desvelada es la que no está fabricada, sino que la televisión se limita a ofrecerla a la audiencia, a ponerla en escena. Gustavo Bueno pone como ejemplo a Gran Hermano, que ofrecía episodios de la vida cotidiana de unos jóvenes que convivian en una lugar cerrado. Como la vida cotidiana, ofrecía obscenidad a veces, cloaca y sexo, pero no era basura, porque mostraba cosas de la vida cotidiana y desde luego, no era basura fabricada salvo que se descubriera que los participantes estaban siguiendo un guión previamente escrito.