Contaré tres chistes relacionados con la avaricia. Muere un millonario y deja estipulado que se le entierre con diez millones de euro. Los herederos del hombre se reúnen para ver como cumplir la última voluntad de su pariente. Uno de los hijos apunta que se podría hacerlo a plazos. Por ejemplo enterrarlo con un millón y de año en año abrir la tumba y meter otro millón. Los demás herederos discurren otras ideas todas orientadas a retrasar el meter la pasta de un golpe en el ataud. La esposa del difunto interviene para cortar el debate: "Vamos a dejar de elucubrar. Se le entierra con la tarjeta de crédito y ya irá gastando él lo que quiera".
Chiste del viejo avaro moribundo.
El hombre está en las últimas en la cama rodeado de sus familiares. Pregunta por su esposa María y ella le responde que está ahí, a su lado. Entonces el moribundo pregunta "Ricardo, hijo, ¿donde estás?". Ricardo le dice que también está ahí al lado de la cama. El moribundo vuelve a preguntar "Teresa, hija, ¿donde estás?". Teresa le hace saber que está presente. El viejo avaro exclama entonces: "Si estáis todos aquí, ¿porqué diablos está la luz de la cocina encendida?."






