MERCADO DE LA VIVIENDA Y AVERSION A LA PERDIDA | Sobaco Global


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MERCADO DE LA VIVIENDA Y AVERSION A LA PERDIDA

Se suele decir que el mercado de la vivienda es muy rígido. Basta ver que en 2009 y 2010, con una caída brutal en las ventas de vivienda, apenas han bajado los precios. Uno de los motivos es que se da el fenómeno psicológico conocido por AVERSION A LA PERDIDA.


La aversión a la pérdida está producida por que la mayoría de las personas temen más los efectos de las posibles pérdidas que la anticipación de las posibles ganancias. Por ejemplo, una persona vive en un piso durante diez años que le costó 50.000 euros. Quiere vender el piso y como cuando se produjo el boom de la vivienda oyó que un piso similar al suyo se ha vendido por 300.000 euros, eso le creó una gran expectativa y es una cifra que le ha quedado de referencia.

Si vende por debajo de ese valor de 300.000 euros, la diferencia la considerará psicológicamente como pérdida. Racionalmente debería pensar que pagó 50.000 euros, que si la vende por 100.000 euros, cubrirá la pérdida de valor adquisitivo por la inflación de esos diez años y ha vivido prácticamente gratis durante ese tiempo, aparte de que la vivienda es usada.

Debería pensar que esa cifra de 300.000 euros pudo ser un caso especial en un entorno de burbuja inmobiliaria que se está desinflando y hasta con riesgo de reventar. Si la vendiera por 200.000 euros, incluso haría un gran negocio. Pero el efecto psicologico de AVERSION A LA PERDIDA, hace que se empecine en venderla por los 500.000 euros, cifra que una vez escuchó que valía su piso.

Mucha gente toma como referencia el valor más alto alcanzado, como los casi tres mil euros por metro cuadrado de media de la vivienda española en 2007-2008. Ese valor creó una expectativa de precio que para muchos, vender por debajo de dicho valor, es una pérdida, por el efecto psicológico de AVERSION A LA PERDIDA.









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6 comentarios :

Natalia Pastor dijo...

Salvo extrema necesidad, ningún propietario va a vender su inmueble por debajo de las expectativas que se creó en su día y - por supuesto- jamás de los jamases va a perder dinero en lo que fue su inversión en el ladrillo.
Eso es un fenómeno que se ha dado siempre cuando se ha producido una crisis inmobiliaria o en la construcción: a esperar que escampe.

aspirante dijo...

Sí y no.
Para el particular es tal como tú lo describes, y además, si no tienes necesidad de vender, para qué los vas a hacer.
NO por motivaciones políticas: bancos y cajas no sacan a la venta los pisos que han acopiado para no reflejarlo en sus balances, encareciendo artificialemente el mercado inmobiliario, haciéndole un gran favor al gobierno.
Hace pocos días fui a ver unos pisos que se están construyendo: me pedían 360.000 euros por un miso de 60 metros cuadrados, como antes de la crisis.
O nos atenemos a la realidad o no hay forma de salir de la crisis.

Insignificantius dijo...

Seguro que el gráfico es de la subida del metro cuadrado?

No será más bien la del precio de cer... digo kilo de concejal urbanistero?

:P

Candela dijo...

Van a esperar sentados, esta crisis no es como la anterior, es estructural y puedes morirte de asco intentando mantener un precio ficticio.

Pero el caso es que es como dice aspi.. las mismas constructoras (supongo que para tapar pérdidas) te pretender vender una lata de sardinas por un dineral.

David Gerbolés Pérez dijo...

No quedará más remedio que bajar precios.

Saludos.

Bucan dijo...

Sólo quería puntualizar que la AVERSION A LA PERDIDA es una tara psicológica que se refiere a considerar pérdida lo que no es tal.

Tener que vender a 50 algo que nos costó 100 es una pérdida real. Pero vender a 200 algo que nos costó 100 es una ganancia pero tendemos a considerarlo pérdida si alguna vez nos fijamos como expectativa un precio de venta de 300.

Cuando pasó el desplome de las acciones de Terra, el efecto de AVERSION A LA PERDIDA arruinó a muchos. No vendieron a 80 o a 70 porque habían estado a 100 y consideraban que perdían vendiendo a 80 y 70, aunque las hubieron comprado a 30, por ejemplo.

Al final, se quedaron con ellas en la mano y lo perdieron casi todo.